Virgen del Rocío lidera dos proyectos, uno de ellos europeo, para buscar antibióticos más efectivos y una vacuna preventiva frente a infecciones multirresistentes comunes en las UCI

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La consejera de Salud, María Jesús Montero, ha acompañado a Jerónimo Pachón (primero por la izquierda) y José Miguel Cisneros (primero por la derecha) a la presentación de las investigaciones

 

Profesionales del Hospital Universitario Virgen del Rocío, concretamente, de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiologiá y Medicina Preventiva, están liderando dos proyectos de investigación orientados, por un lado, a mejorar el diagnóstico y tratamiento de la neumonía asociada a la ventilación mecánica; y por otro, a lograr una vacuna que proteja a los pacientes de infecciones por la bacteria Acinetobacter baumannii. La primera es una de las infecciones más frecuentes en las unidades hospitalarias de cuidados intensivos (UCI), y la segunda es una de las bacterias que con mayor frecuencia causa infección nosocomial en estas áreas. Se da la circunstancia, además, de que cada vez hay menos antibióticos activos frente a ellas, por lo que se hace muy difícil el tratamiento.
 
De hecho, la neumonía asociada a la ventilación mecánica es la infección nosocomial más común y grave que se produce en las UCI, ya que se registran de 8 a 15 casos por cada 1.000 días de ventilación mecánica. La mortalidad varía entre el 20 y el 50%. La bacteria, por su parte, es la segunda causa de neumonía tardía asociada a ventilación mecánica y en algunos países, como España, es multirresistente en más del 50% de los casos.
 
Son, por tanto, dos trabajos ambiciosos ya que solo el proyecto europeo, denominado ‘MagicBullet’, está respaldado por la Unión Europea con casi seis millones de euros a través del séptimo Programa Marco. De hecho, es el primer caso en el que Andalucía coordina un proyecto internacional en el que colaboran más de 60 investigadores pertenecientes a 35 prestigiosas instituciones de España, Grecia, Italia, Alemania y Francia, la mayoría de carácter público, a las que se suman dos empresas biotecnológicas ubicadas en Sevilla y Madrid.
 
‘MagicBullet’, tiene una duración de tres años y está coordinado por el especialista de la Unidad Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío, José Miguel Cisneros. El equipo multidisciplinar implicado, formado por profesionales referentes en cuidados intensivos, dirigidos por el especialista de la Unidad Clínica de Cuidados Críticos y Urgencias del mismo centro, José Garnacho, así como otros expertos en enfermedades infecciosas, microbiólogos, farmacólogos e investigadores básicos, celebró la primera reunión para la puesta en marcha del proyecto el pasado mes de febrero en el Hospital Universitario Virgen del Rocío/Instituto de Biomedicina de Sevilla.
 
Según Cisneros, los objetivos del proyecto son «mejorar el pronóstico de los pacientes con neumonía asociada a la ventilación mecánica; contribuir a paliar la crisis de los antibióticos, y generar riqueza mediante la generación de patentes», lo cual puede facilitarse a través de la participación de las dos empresas biotecnológicas antes citadas.
 
Además, está previsto que antes del verano se inicie un ensayo clínico con 500 pacientes cuya hipótesis de partida es que un medicamento libre de patente, la colistina, podría convertirse en la terapia más eficaz frente a la neumonía asociada a la ventilación mecánica. Este fármaco está entre los que se denominan huérfanos ya que, tras su comercialización en los años 40, cayó en desuso. Ahora es el antibiótico con más actividad in vitro contra los bacilos gramnegativos presentes en esta infección, cada vez con mayor nivel de resistencia frente a los antibióticos disponibles. De este modo, se va a comparar su eficacia frente a meropenem, la medicación habitual en estos casos.
 
Asimismo, el equipo va a valorar otros aspectos como el comportamiento farmacocinético y farmacodinámico de este fármaco, su posología, el impacto sobre la flora intestinal y la posible aparición de resistencias. Por último, los objetivos del proyecto prevén mejorar los tiempos de diagnóstico de la neumonía y la determinación de los patógenos causantes de la misma, para evitar retrasos en la instauración del tratamiento antibiótico más idóneo. En la actualidad, el diagnóstico microbiológico de esta infección está disponible a las 72 horas y el objetivo del estudio es que se pueda facilitar en las primeras 6 horas.
 
Sobre esto, Cisneros añade que «es muy importante que la Unión Europea financie ensayos clínicos independientes con antibióticos libres de patente, y por lo tanto carentes de interés comercial, para optimizar su uso y contribuir a paliar la crisis de los antibióticos». Conseguir este proyecto en una convocatoria tan competitiva como la del Séptimo Programa Marco «ha sido posible gracias al equipo internacional y multidisciplinar seleccionado por su alto nivel científico técnico y por la confianza profesional previa fraguada en los trabajos que estos profesionales han realizado en las redes de investigación, las sociedades científicas nacionales e internacionales, y en la relación diaria del hospital». 
 
Primera vacuna preventiva
 
Por otro lado, otro grupo del Hospital Universitario Virgen del Rocío y del Instituto de Biomedicina de Sevilla, en el que participan la Consejería de Salud, la Universidad de Sevilla y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha patentado dos compuestos proteicos con los que prevé    desarrollar una vacuna para evitar las infecciones hospitalarias producidas por la bacteria Acinetobacter baumannii, que en la actualidad es resistente a múltiples antibióticos y, por tanto, no dispone de un tratamiento óptimo. Estas sustancias ya han sido probadas con éxito en modelos animales de experimentación. De hecho, los primeros resultados han sido avalados y publicados por dos revistas científicas de elevado impacto entre la comunidad científica.
 
Este estudio, desarrollado por el equipo de investigación que lidera el director de la Unidad de Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío y Profesor de la Universidad de Sevilla, Jerónimo Pachón, junto con el Michael McConnell, investigador del programa Miguel Servet, se centra en la actualidad en optimizar la composición de la vacuna. El objetivo final para el que trabajan es, según afirma, «lograr una vacuna que despierte una respuesta inmune protectora en los pacientes que cumplen determinados factores de riesgo para contraer una infección en el hospital y que pueda empeorar su estado de salud».
 
De esta forma, se podría proteger a estas personas en el momento en el que se les programa una intervención quirúrgica u otra maniobra invasiva que requiera un ingreso prolongado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Además, el equipo de Pachón trabaja también para lograr una vacuna que acelere la producción de anticuerpos frente a esta bacteria para que, de conseguirlo, se pueda inmunizar también a los pacientes que acceden a los servicios sanitarios por enfermedades agudas que determinen su ingreso hospitalario a través de las Urgencias.
 
La vacunación se incorporaría, por tanto, a la batería de medidas de prevención que se llevan a cabo en los centros sanitarios andaluces para reducir la tasa de infección por la mencionada bacteria hasta el mínimo irreductible. Las Consejerías de Salud y la de Economía, Innovación y Ciencia están financiando esta iniciativa andaluza.
 
Bacteria resistente
 
Acinetobacter baumannii es una bacteria que ha emergido en las últimas dos décadas como un problema de salud pública. El equipo de Pachón, integrado por seis investigadores básicos, trabaja con esta bacteria desde que hace cinco años los profesionales clínicos constataran un incremento de casos de pacientes infectados por este patógeno que no respondían a los antibióticos disponibles porque la bacteria había desarrollado resistencias. 
 
Se trata, por tanto, de una investigación traslacional, esto es, que se ‘traslada’ desde los laboratorios las medidas preventivas o los tratamientos alternativos para una nueva realidad clínica que los especialistas identifican en su práctica diaria y que, a su vez, motiva la investigación experimental que produce estos resultados. Este modelo de organización, promovido por la Consejería de Salud y refrendado con el decreto que regula la propiedad intelectual e industrial en materia de salud, se sustenta en la colaboración entre profesionales multidisciplinares (en este caso, del Hospital Universitario Virgen del Rocío y el IBIS).
 
Debido a que los experimentos realizados en modelos animales habían resultado un éxito, los especialistas Jerónimo Pachón, Pilar Pérez Romero y Michael McConnell fundaron en marzo de 2011 la empresa spin-off Vaxdyn S.L., con el objetivo de lograr el desarrollo preclínico y clínico de los candidatos de vacunas para su comercialización. En septiembre de 2011, Vaxdyn S.L. consiguió financiación de un millón de euros del anterior Ministerio de Ciencia e Innovación, a través del programa INNPACTO, para desarrollar la vacuna en colaboración con el Hospital Virgen del Rocío/IBiS. La puesta en marcha de la spin-off ha sido respaldada por el Hospital Universitario Virgen del Rocío, las Oficinas de Transferencia de Tecnología de la Fundación Progreso y Salud y de la Fundación FISEVI, así como otras Instituciones como la Cámara de Comercio de Sevilla.
 
En cuanto al desarrollo del proyecto de investigación, los investigadores están tratando de definir los mejores antígenos o compuestos proteicos para integrar una vacuna efectiva y de respuesta rápida frente a Acinetobacter baumannii. Una vez finalice esta fase (lo que se prevé en tres o cuatro años), se iniciará el primer ensayo clínico en humanos, en fase I, para estudiar la seguridad y los posibles efectos secundarios de la inmunización. El proceso habitual continúa con nuevas pruebas en pacientes para valorar la efectividad del medicamento en sí mismo y en relación con otros tratamientos disponibles en el mercado.
 
Por todo ello, desde que se inicia el proyecto hasta que se comercializa un producto pueden pasar entre ocho y diez años, dado, entre otros factores, que la vacuna tiene que transferirse a empresas biotecnológicas con potencial para fabricarla.
 
Hasta el momento, y aunque existen otros estudios encaminados a conocer mejor la forma de tratar las infecciones por Acinetobacter baumannii, no existe ninguna inmunización de este tipo disponible, por lo que si la vacuna andaluza prosperase podría ser la primera de su categoría en incorporarse a la práctica clínica.
 
Apoyo a la transferencia de resultados
 
Ambas iniciativas suponen un ejemplo práctico de la puesta en marcha del decreto que regula la propiedad intelectual e industrial en materia de salud, aprobado en Consejo de Gobierno de Andalucía el pasado mes de febrero. El reglamento uniforma, garantiza y protege los avances innovadores y científicos, descubrimientos y resultados de las investigaciones que desarrollan los profesionales del sistema sanitario público andaluz.
 
La norma será de aplicación para el personal estatutario, laboral o investigador en formación de las agencias y demás entidades instrumentales dependientes de la consejería competente en materia de salud que desarrolle su trabajo utilizando los recursos de cualquier centro público de la Administración sanitaria.
 
El decreto tiene como objetivo salvaguardar los resultados de la investigación, el desarrollo y la innovación, como condición indispensable para que pueda producirse la transferencia de resultados y, por tanto, su puesta a disposición del bienestar ciudadano. La norma, además, establece los cauces y plazos necesarios para proteger la propiedad de este trabajo y establece el reparto de los beneficios de la investigación.